El concepto de orden y la reconstrucción de la cosmovisión coránica

El concepto de orden y la reconstrucción de la cosmovisión coránica
Lectura crítica del uso de conceptos modernistas y su proyección en el discurso coránico:
Por: Dr. Omar Al Shafeea
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Por ejemplo, la expresión “texto coránico” es inexacta porque el Corán no es un texto sino un dicho, y si reflexionamos sobre el concepto de “texto” tal y como se forma en el estudio moderno, queda clara la diferencia entre éste y el dicho coránico. Cuando grabé un podcast anterior titulado “El sistema del dicho coránico”, me di cuenta entonces de la inexactitud de esta expresión por haber introducido el concepto de “sistema” y “sistema” en el dicho coránico; por lo tanto, lo he evitado desde entonces y este artículo es sólo algunas pepitas en este camino crítico.
El concepto de “orden” es uno de los más utilizados en el discurso islámico contemporáneo, ya sea en relación con el universo, la sharia, la sociedad o el Estado; a menudo se emplea como un concepto intuitivo y evidentemente positivo que se supone expresa la cosmovisión coránica; sin embargo, esta suposición no suele someterse a un riguroso escrutinio conceptual o coránico.
Este artículo parte de la tesis central de que el problema del concepto de “orden” no es sólo lingüístico, es decir, no es que no se mencione en el Corán, sino que se trata de un problema de visión y conocimiento, que afecta a la forma de ver el mundo, el hombre y la revelación, y a la relación entre ambos. Por tanto, la crítica de este concepto no pretende negar la regularidad o la racionalidad, sino liberar la visión coránica de la proyección de conceptos modernistas importados que distorsionan su horizonte interno.
Estas cuestiones se resumen en los puntos siguientes:
En primer lugar: El término sistema, como concepto moderno y no coránico, ha surgido históricamente en contextos específicos, entre los que destacan:
– El Estado moderno.
– Gestión centralizada.
– Ciencias naturales orientadas a las máquinas.
– Ingeniería social.
Además, es un concepto que viene acompañado de supuestos implícitos, los más importantes de los cuales son:
– Un centro que controla, coordina y ordena las relaciones.
– El mundo es reducible a una estructura que puede deconstruirse y reelaborarse.
– Operar y controlar.
– Neutralidad moral.
Cuando este concepto se traslada al discurso coránico sin cuestionarlo, pasa de ser una herramienta de interpretación a una lente coercitiva a través de la cual se remodela el dicho coránico, en lugar de que el significado surja de su interior. Aquí es donde empiezan los problemas, ya que el Corán no se lee como es, sino como queremos que sea de acuerdo con la percepción del sistema.
En segundo lugar: Conceptualizar el mundo en el Corán como una red de relaciones
El Corán no presenta el mundo como un sistema cerrado o una estructura autocontenida, sino como un mundo de relaciones. La relación es la unidad fundamental de comprensión, no la parte o el todo.
El mundo coránico se compone de:
– Versículos, no artículos
– Señales, no ingredientes
– Invitaciones a mirar en lugar de descripciones neutras
Desde la perspectiva coránica, un versículo no forma parte de un sistema, sino que es un acontecimiento semántico y una llamada divina:
– Comprender
– Cargo
– Respuesta
De ahí que el Corán no describa el mundo como es en sí mismo, sino como debe entenderse existencial y éticamente; de ahí la exigencia de escuchar y oír al leerlo.
III: La supuesta neutralidad del régimen frente a la moral coránica
Lo más peligroso que se conoce del concepto de orden es que es moralmente neutro, es decir, que el sistema funciona tanto si el hombre es injusto como si es justo, recto o corrupto. Esto no puede ser caracterizado por el Corán, ya que el Corán vincula el movimiento de la historia y la prosperidad y el colapso de las sociedades a la actitud humana:
“Alá no cambia lo que hay en un pueblo hasta que éste cambia lo que hay en sí mismo” Surat al-Ra’d, versículo 11.
“Y a esos pueblos los destruimos cuando eran injustos, e hicimos una promesa para quienes los destruyeron” [Al-Kahf: 59].
No se trata de una norma de funcionamiento, sino de un código ético.
La diferencia es sustancial:
– El régimen interpreta los hechos
– La Sunnah responsabiliza a los autores
La introducción del concepto de orden vacía la visión coránica de su profunda dimensión moral.
Cuarto: La ilusión de autosuficiencia y la exclusión del nacionalismo
El lenguaje del sistema implica que el mundo:
– Autónomo
– Completado internamente
– Independiente en su continuidad
El Corán insiste en negar esta ilusión:
‘Allah, no hay más dios que Aquel que es el vivo y el resucitado’ (Al-Imran 2)
“Cada día es una cuestión de asuntos” (al-Rahman 29)
El Qiyumiyyah aquí no es una gestión técnica, sino una resurrección permanente del acto divino; y el Qiyumiyyah de Allah Todopoderoso tiene un gran beneficio para aquellos que hacen sus oraciones y plegarias y tienen personas que son activas en el evento de la guía y el discurso.
El mundo no funciona como un sistema, se construye en cada momento.
Sustituir esta administración por el lenguaje del orden es, en esencia, transformar el acto divino en una función.
V: La sunna como marco coránico alternativo
Frente al concepto de orden, el Corán introduce el concepto de sunnan como el marco más amplio y preciso para comprender la regularidad del mundo.
Sunnen:
– Fijado en la dirección.
– Flexible en la realización.
– y condicionada a la acción humana
La Sunnah de Allah en los que nos han precedido’. Y no encontrarás alternativa a la Sunnah de Allah” Al-Ahzab 62
La constancia aquí no es mecánica, sino semántica y moral, y la Sunnah no suprime la libertad, sino que la responsabiliza.
VI: Del “sistema religioso” a la orientación humana
La popularización del concepto de orden ha dado lugar a una clara tendencia hacia:
– Arquitectura de la religión
– Recopilación de sentencias
– Convertir las revelaciones en proyectos
Pero el Corán no se presenta como tal:
– Constitución de Nizam
– Sin normas de explotación
Como descripción:
– Orientación y recordatorios
– Sensibilización
– Redirige el camino humanitario.
En el Corán, la religión se vive antes de organizarse.
Se entiende ontológicamente antes de institucionalizarse.
Conclusión:
Este artículo concluye que el concepto de “orden”, a pesar de su aparente racionalidad, no es coherente con la estructura profunda de la visión coránica.
El Corán no niega la regularidad (en el sentido de coherencia y coordinación), pero se niega a reducir la existencia a una estructura, la revelación a un plano y el hombre a un operador.
La alternativa coránica no es el caos, sino:
– Sunnahs en lugar de sistemas.
– Equilibrio en lugar de geometría.
– Donación de una asignación de explotación.
– Sucesión en lugar de gestión.
Sin este cambio conceptual, el discurso coránico contemporáneo seguirá cautivo de conceptos que no pertenecen a su lenguaje y sus palabras, ni a su espíritu y su luz.


