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(Parte I) Los problemas de la oración entre los musulmanes

La importancia de la súplica como uno de los mayores actos de adoración está firmemente arraigada en la conciencia del musulmán, basándose en lo que se menciona en la Sunnah. El hadiz afirma: «La oración es el cerebro de la adoración» [1], y en otro hadiz auténtico: «La oración es la adoración» [2]. Este énfasis en el valor de la súplica tiene razones claras y múltiples. La palabra súplica y sus derivados se mencionan en el Sagrado Corán en doscientos once versículos, lo que indica su importancia y lugar destacado en la vida de un musulmán.

Los juristas y exegetas han definido la súplica como una petición del siervo para que Dios le conceda lo que no ha podido conseguir por sus propios medios, ya se trate de curar una enfermedad, satisfacer una necesidad o aliviar una aflicción. Los comentaristas han añadido que la súplica acompañada de la elevación de las manos es respondida con el permiso de Dios, citando el dicho: «Y tu Señor dijo: «Invócame y te responderé»» [3] El texto coránico, sin embargo, no prohíbe la súplica. Sin embargo, el texto coránico no afirma en ninguna parte que la respuesta a la súplica esté garantizada, como lo entiende mucha gente, sino que la respuesta está supeditada a la forma y al cumplimiento de las condiciones de la súplica.

Oración y respuesta: Una perspectiva matizada

Para comprender el dicho: «Invócame y te responderé» [3], se puede establecer una comparación entre la súplica y la acción. Si una persona encarga a alguien que haga un trabajo, espera que éste se realice de acuerdo con lo que se exige, no según la propia visión del trabajador. Quien paga es quien determina el trabajo y sus condiciones. Partiendo de esta base, cabe plantearse la siguiente pregunta: ¿Rezamos como deberíamos para recibir una respuesta? La experiencia demuestra que la respuesta suele ser no: No.

Lo que hace mucha gente es limitarse a rezar por el resultado, sin darse cuenta ni comprometerse a rezar de un modo que agrade a Dios. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Significa el dicho: «Invócame y te responderé»: Invócame como Yo quiera y Yo te responderé, o invócame como a ti te guste y Yo te responderé?

No hay duda de que Alá, el Todopoderoso, es el único que determina la manera y el método de la súplica. Por tanto, el musulmán debe preguntarse ¿Cómo quiere Allah (SWT) que recemos? ¿Hemos pensado alguna vez cómo hacer que nuestras oraciones se ajusten a la voluntad de Allah y a la forma óptima de suplicar?

Cuestionar la respuesta y la condicionalidad

Uno de los versículos que se refieren a la proximidad y capacidad de respuesta de Dios es: «Cuando mis siervos te preguntan por mí, estoy lo bastante cerca como para responder a la llamada del suplicante cuando le llama, así que respondan a mí y crean en mí, para que sean guiados» [4] Este versículo indica claramente que Dios responde a la súplica del siervo si le llama. El versículo indica claramente que Alá responde a la súplica del siervo si éste Le invoca. Sin embargo, el versículo incluye una condición implícita para responder a la plegaria: El siervo debe comprometerse a responder a Alá y tener plena fe en Él, lo que se indica al decir «Que me respondan y crean en Mí» [4].

Se puede argumentar que Dios Todopoderoso no ha establecido condiciones para responder a la llamada, citando el dicho «Respondo a la llamada del suplicante cuando llama» [4]. Sin embargo, una reflexión profunda sobre los versículos coránicos deja claro que una respuesta es diferente de una contestación. Responder consiste en aceptar directamente la petición, mientras que responder requiere el cumplimiento de las condiciones apropiadas. Por tanto, la falta de respuesta puede deberse a veces a una falta de comprensión del significado de la súplica, o a un incumplimiento de las condiciones requeridas.

El significado de la oración según el vocabulario coránico

Para comprender la relación entre súplica y respuesta, debemos contemplar el vocabulario coránico y sus significados, especialmente en las palabras: «Y tu Señor dijo: ‘Invócame y te responderé'» [3] Aquí surge la necesidad de reflexionar sobre los versículos divinos en profundidad, lejos de la comprensión superficial. Aquí surge la necesidad de reflexionar sobre los versículos divinos en profundidad, lejos de la comprensión superficial. Un ejemplo de esta reflexión es lo que dijo el Sheij al-Shaarawi -que Allah tenga piedad de él- en una de sus famosas grabaciones de los años 80, en la que comparaba la respuesta a la oración con una radio. Explicó que Dios siempre envía las ondas de respuesta, pero el receptor, el musulmán, puede estar funcionando mal debido a su falta de fe o a un defecto en su relación con Dios, lo que impide que le llegue esa respuesta.

Epílogo

Al final, debemos preguntarnos si comprendemos el significado de la súplica y si nos atenemos a las condiciones de la súplica tal y como las quiere Allah Todopoderoso. Una comprensión adecuada del significado de la súplica y la adhesión a lo que Allah quiere de Sus siervos es el camino hacia la respuesta a la súplica y la consecución del resultado deseado.

Referencias

  1. Narrado por al-Tirmidhi en su Sunnah (3371).
  2. Narrado por Abu Dawud en su Sunnah (1479).
  3. El Sagrado Corán, sura Ghafir: 60.
  4. El Sagrado Corán, sura al-Baqarah: 186.

أستاذ مهندس كمال الغازي

الأستاذ المهندس كمال الغازي: باحث إسلامي يكرّس جهوده للتأمل العميق والدراسة المنهجية للقرءان الكريم ، وله العديد من المقالات المنشورة التي تناولت موضوعات متنوعة في مجال الدراسات القرءانية. يتميز بعمق رؤيته وتحليلاته العلمية التي تسعى إلى استكشاف الجوانب المختلفة للنصوص التنزيل الحكيم وإبراز معانيها وقيمها.

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